Este post es una joya. Pocas veces uno encuentra una descripción tan realista y descarnada de la tremenda ineficiencia en la que se cae cuando se trata de asignar recursos escasos a través del gobierno y no a través del mercado. 

Tomado de Octavo Cerco:

Allá en el barrio de Ciro están poniendo unos teléfonos, la lista de personas que no tienen el servicio es de 20 pero sólo hay tres líneas disponibles. Me entero, con un poco de tristeza in crescendo, de todo el proceso a través de una de las interesadas. Etecsa no decide quién va a tener teléfono, sino que es una comisión nombrada por el CDR la que “hace un estudio del terreno” y nombra los elegidos.

La comisión inicial, de tres personas, nominó primeramente al presidente del CDR y en segundo lugar al delegado de la circunscripción, el tercer lugar quedó divido entre dos vecinos cercanos a la comisión. El litigio se extendió hasta llegar a escándalo en Etecsa, que los mandó para la casa a ponerse de acuerdo.

Otros vecinos, al ver el problema, se sumaron a la inconformidad. La mujer que me contaba la historia, por ejemplo, me explicaba que ella estaba esperando para hacer su reclamación porque consideraba que ella tenía más méritos en el CDR que los del litigio. El asunto se puso tan crudo que la comisión fue desintegrada y otra nueva puesta en su lugar.

La nueva comisión junto a los vecinos han convocado a hacer una reunión extraordinaria para una nueva selección, que aun no ha tenido lugar pero que se hará sin la presencia de los implicados en el problema. De todas maneras, siempre que se hace la selección y se toma una decisión, uno puede después hacer una reclamación para que se revise nuevamente todo el proceso: se argumenta por qué uno no está de acuerdo y se enumeran los méritos de aquel al que se quiere beneficiar por encima del que fue beneficiado.

Recuerdo cuando repartieron los televisores que la gente la Habana estaba conmocionada por las broncas entre vecinos; sé de amigos que no tenían televisor y prefirieron no participar a tener que fajarse con sus colindantes: trapos sucios, historias viejas, familia en Estados Unidos, comentarios contra el gobierno, número de guardias hechas, trabajos voluntarios, calidad ideológica de los familiares, en fin, cualquier argumento es válido a la hora de explicarle al CDR que el televisor o el teléfono lo merece uno y no el de al lado.

Pero lo peor de todo es que hay gente, como la mujer con la que hablé, a la que le parece justo el proceso. Gente que no ve el triste y doloroso resultado de un sistema que pone a sus ciudadanos como perros sacando un hueso de la basura, que sádicamente se lava las manos e indolente abandera con orgullo la responsabilidad de haber convertido la envidia y la chivatería en los nuevos valores de la revolución socialista.

Una evidencia más de los “aportes” monetarios de funcionarios públicos a la campaña del MAS en Bolivia.

A seis meses de las elecciones del 6 de diciembre, el MAS instruyó en las instituciones públicas un aporte obligatorio, de entre uno y cinco por ciento del sueldo que perciben los funcionarios públicos, para financiar la campaña del presidente Evo Morales, denunciaron fuentes de al menos tres reparticiones estatales.

“El aporte es obligatorio, pero todavía no lo realizamos. Nos informaron que desde agosto aportaremos”, reveló un funcionario jerárquico de un ministerio de Estado.

Ver robo a mano armada 1.

El periódico boliviano La Razón reporta que miles de campesinos de Potosí (en el occidente del país) serán trasladados hacia Pando (en el oriente del país) en una suerte de migración forzosa pagada por el gobierno de Evo Morales. La razón esgrimida por las autoridades del gobierno es que en Potosí no hay tierras cultivables y en Pando las hay en abundancia. La oposición política al gobierno denuncia que el verdadero fin es trasladar militantes del partido de gobierno a regiones tradicionalmente lideradas por partidos opositores. 

Uno no sabe si el afán del gobierno es político (aunque todo apunte a ello) o si el traslado de estos campesinos es un inocente intento de mejorarles su situación económica. Pero más alla de la intención, no hubiera sido mejor dejar que las migraciones respondan a decisiones individuales y no del gobierno? Cómo estar seguros de que los campesinos de Potosí sabrán aprovechar las tierras de Pando? Cómo saber si ellos estarán mejor en Pando en el largo plazo si la decisión de migrar responde a incentivos temporales que vienen del gobierno? Cómo saber si las tierras de Pando no hubieran estado en mejor manos bajo la administración de campesinos de Chuquisaca o de La Paz o de empresas extranjeras? Cómo saber cuál es la asignación más eficiente de esta tierra si se la hace a través de un decreto? Y si nadie quiere comprar las tierras de Pando y su precio es cero, no deberíamos haber visto a estos campesinos migrar hacia allá hace ya mucho tiempo si esto fuera lo que ellos realmente quieren?

Este es un ejemplo claro de que la asignación de recursos escasos a través del gobierno no puede asegurar eficiencia. Si la decisón se hace en cambio a través del mercado, las tierras de Pando hubieran sido compradas por las personas o empresas que más precio estén dispuestas a pagar por ellas. Esto, a su vez, hubiera dado una señal clara de que dichas personas o empresas utilizarán las tierras en proyectos que generan mayores utilidades que los demás postores.

Update: La Prensa reporta que se han iniciado protestas masivas en Pando repudiando el traslado de los campesinos de Potosí hacia ese departamento. Se veía venir.

El presidente boliviano Evo Morales no habla de otra cosa. Es, al parecer, su primer objetivo y mayor obsesión. Por “dignidad,” Bolivia ha renunciado a tratados de libre comercio, ha nacionalizado la mayoría de sus empresas públicas, ha desfavorecido y puesto trabas a la inversión extranjera, y ha perdido ahora el mayor mercado de las exportaciones no tradicionales de Bolivia. Con el fin del ATPDEA (la rebaja de tarifas arancelarias de productos bolivianos en Estado Unidos), Bolivia ha perdido el 60% de las exportaciones a ese país, más de 60 millones de dólares, y más de 46 mil empleos (datos de La Razón). Carísima ha resultado la “dignidad.” Pero claro, como Evo Morales no la paga, sino las familias bolivianas, él seguirá envuelto en su demagogia populista sin que le cueste un peso.

El presidente peruano Alán García finalmente repondió a las múltiples afrentas e intromisiones del presidente boliviano Evo Morales en el manejo político y económico de su vecino: “no es propio del presidente de una nación como el Perú andar respondiendo a gritos de cantina” le dijo García a su par boliviano. Ya antes, García se había referido a Morales como “chabacano.” Excesivo? Poco diplomático? Seguro. Pero es que habría que hacer un compendio de las desentonadas declaraciones de Morales respecto al Perú. Se tendría un guión digno de las mejores películas de Cantinflas. Cuando las palabras no surgen de meditadas y estudiadas ideas sino del odio y rencor automático a quien piensa distinto y se aleja del vagón populista liderado por el venezolano Chávez, estas resultan en…”gritos de cantina.”

Organ%2BSellingEl periódico boliviano La Razón reporta la noticia de una desesperada mujer que ofrece uno de sus riñones a la venta por US$12,000. El primer dato interesante es que, basados en esta pequeña muestra, el precio por riñón en el mercado negro boliviano ha bajado sustancialmente. El 2006 escribí un post basado en reportes de  diarios bolivianos que afirmaban que el precio de un riñón oscilaba entre los US$30,000 y US$40,000. El segundo dato importante es que el mismo artículo de La Razón menciona que en los últimos dos años más de 1,000 personas se sometieron a hemodiálisis en La Paz  y 270 de ellas murieron.

Estas cifras muestran que, aunque el precio por riñón ha bajado (la crisis afecta a todos), el desabastecimiento es todavía altísimo y muchísima gente sigue muriendo por deficiencias renales. En el post del 2006 argumenté ampliamente sobre los beneficios de fomentar el uso de un mercado de riñones como la solución más eficiente a la escasez de donantes. Un riñón de transplante es un bien tremendamente escaso que solamente mercados libres y competitivos pueden asignar eficientemente. Las actuales restricciones legales a vender órganos prohiben el establecimiento de estos mercados e imponen implícitamente un precio máximo legal por riñón de cero (las donaciones deben ser gratuitas). La actual Constitución Política del Estado en Bolivia dice: “La ley regulará las donaciones o trasplantes de células, tejidos u órganos bajo los principios de humanidad, solidaridad, oportunidad, gratuidad y eficiencia.”

Si la venta de riñones – a precios no iguales a cero – fuera legal, más gente tendría incentivos a “donar” (vender) organos , el incremento de la oferta generaría precios menores que los actuales de equilibrio en el mercado negro, y muchos pacientes pudieran encontrar una cura. El tema es sin duda controversial pero urge un debate serio y práctico que considere los beneficios de liberar los incentivos naturales de compradores y vendedores.

Impresionante. La Razón reporta que los funcionarios públicos en Bolivia están obligados a realizar “aportes” monetarios para la campaña del partido de Evo, el MAS. Estos pagos serían automáticos y en muchos casos por planilla. Se imagina, usted trabaja en el gobierno y cada mes debe pagar un porcentaje de su salario a un partido político…uno, además, que usted no eligió…a menos, por supuesto, que todos los empleados públicos en Bolivia pertenezcan al MAS…no me sorprendería. Algunos funcionarios masistas lo niegan pero la evidencia es muy solida.

Y la triquiñuela no acaba ahí. El gobierno boliviano acaba de aprobar un bono de Bs. 1,000 para los empleados públicos con el exclusivo propósito de compensar en algo los aportes que acabamos de mencionar (en la foto el Canciller Choquehuanca hace entrega del bono) . Y de donde sale esta plata? De los impuestos que pagan los bolivianos, claro. Todos los bolivianos sin excepción ni derecho a pataleo le están pagando la campaña al MAS. Un vil robo a mano armada.

La Tercera acaba de entrevistar a los asesores económicos de los tres candidatos presidenciales en Chile: Paul Fontaine, asesor de Marco Enríquez-Ominami, Oscar Landerretche, asesor de Eduardo Frei, y Felipe Larraín, asesor de Sebastián Piñera. Aunque todavía es muy temprano y los programas económicos de cada uno de los candidatos están todavía desarrollandose, la conversación con La Tercera dejó algunas ideas que valen la pena comentar.

En materia laboral los tres asesores parecen estar de acuerdo en que la palabra clave es flexibilidad. En hora buena. Sin mercados laborales competitivos y flexibles pierden todos. Los empresarios deben pagar mayores salarios y por lo tanto contratan menos, los trabajadores que buscan empleo no lo pueden encontrar fácilmente (sobre todo los jovenes y aquellos que no pertenecen a sindicatos), y los consumidores deben pagan mayores precios por los productos terminados. La inflexibilidad laboral genera un ciclo vicioso difícil de detener. Lo que sorprende un poco, sin embargo, es el tono conciliador de los asesores económicos con los sindicatos. Aunque subrayan la importancia de la flexibilidad laboral, proponen una “flexibilidad pactada” y de “negociación colectiva” en la que los sindicatos jugarían todavía un papel fundamental. Si bien los tres entrevistados dicen haberle perdido el miedo a la flexibilidad laboral, parece que todavía no le pierden el miedo a los sindicatos. Y aquí no hay medias tintas. Con sindicatos poderosos encargados de negociaciones salariales, el mercado laboral no es flexible. No hay ni habrá verdadera flexibilidad laboral hasta que el rol de los sindicatos se reduzca o estos directamente desaparezcan.

En materia fiscal la película no esta clara. Paul Fontaine propone una tasa tributaria única de 30% sin excepciones. Felipe Larraín y Oscar Landerretche no se la juegan por una cifra. En términos de gasto, Fontaine y Landerretche no se cierran a expansiones fiscales contracíclicas, eso si, sin perder de vista una regla macroeconómica de déficit estructural sostenible. Larraín se preocupa no solo del gasto sino de los resultados que el gasto fiscal genera. Nada nuevo. Me hubiera gustado escuchar una visión más de fondo sobre el rol del estado en Chile. Hubiera esperado que Larraín, por ejemplo (el asesor del candidato de derecha), hablara de un proceso lento pero seguro de achicamiento del estado, de reducción de impuestos, y de una transferencia paulatina de responsabilidades estatales (salud, educación, caminos, etc.) hacia el sector privado. Durante las dos últimas décadas, Chile ha hecho los meritos macroeconómicos suficientes como para empezar a pensar en reformas institucionales que le permitan dar ese salto cualitativo.

Y se metieron bala nomás. Se veía venir y así pasó. Y volverá a pasar, y se volverá a dialogar, y pasará de nuevo y el país se seguirá comiendo la cola a perpetuidad. Ese, parece ser, su destino ineludible de autodestrucción.

Así que ya estuvo bueno. Hay que decir lo que nadie se atreve a decir: Bolivia, como país, ya no tiene remedio. No le busquemos más pies al gato. Por qué nos empeñamos en mantener la unidad de un país que no tiene sentido? Un país que no le permite a sus ciudadanos ni prosperar ni vivir en paz? Históricamente, la gente se une en sociedades por intereses económicos o de protección. Qué interes comunes de vivir juntos tienen, a estas alturas del desmadre, cruceños y orureños, paceños y pandinos, potosinos y benianos?

De un lado, el occidente se pasará el resto del siglo reclamando su “derecho” a figurar. Porque eso es lo que en el fondo Morales, el Mallku y toda la tropa de “movimientos sociales” quiere: figuración. Su resentimiento contra el blancoide próspero tradicionalmente a cargo del poder político es tan alto, que se hacen el harakiri con tal de saber que ahora tienen las riendas del poder. El harakiri? Así es. Los movimientos sociales saben que los proyectos socialistoides solo traerán miseria. Ellos saben muy bien lo que pasa cuando los gobiernos se encargan de la distribución de los recursos. Saben como son las escuelas publicas y la salud estatal. Saben que los políticos roban. Y saben que el gobierno del MAS no será la excepción.  Los alteños que apoyan a Morales con alma y vida también lo saben. Marchan y le demuestran su apoyo durante el día pero durante la noche rezan para que su lider no se mande otra declaración en contra los Estados Unidos que ponga en riesgo el ATPDEA o simplemente fabrican cocaína en una de las 3000 fábricas que se han encontrado este año en esa ciudad. Pero hasta ese grado llega el resentimiento. Esta gente apoya a Morales con todo porque aunque saben que el bote se hundirá, se quieren hundir con ellos al timón.

Del otro lado, el oriente se pasará el resto del siglo demandando progreso, acceso a mercados internacionales, respeto a la iniciativa privada y autonomía. Puede que además existan tintes racistas, no lo dudo. Pero esos tintes racistas también están en el otro lado.

Y así se llega al famoso “empate catastrófico” que no se resolverá nunca. Por qué entonces insistir en el cliche de “unidad y respeto a la democracia”? De que sirven esa unidad y democracia si los bolivianos no tienen un mínimo de esperanza de dejar de ser el país más podre de Sud América o de vivir sin que los políticos se despacen a diario? La media luna debe ponerse los pantalones. Dejar de pedir subsidios al gobierno central y decidirse a llevar adelante su autonomía o independencia. Alguién tiene que hacerlo y terminar ya con esta farsa. Si los de occidente quieren harakiri adelante. Si los del oriente quieren su propio destino adelante. Bolivia tiene que dejarse ya de hacer referendum tras referendum y cortar por lo sano.

Y el patriotismo? El patriotismo es uno de los peores males del siglo XX. La “patria,” como valor primordial, estrangula las perspectivas de desarrolo de los individuos en Bolivia y el mundo entero. No creo que a la cholita de Ayo Ayo o al cambita de Riberalta, por ejemplo, le interesen cantar un himno o dibujar una bandera o ver jugar a una selección de futbol más de lo que le interesen las perspectivas económicas de su familia, el futúro de sus hijos o el bienestar de sus padres. Es por eso, probablemente, que la cholita de Ayo Ayo y el cambita de Riberalta ahora viven en Madrid.

La altanería del Gobierno masista ha hecho que la nación quede a un lado en la millonaria Cuenta del Milenio. Y S.E. ha manifestado, ante nuestros ojos azorados, que para eso están los bancos y las reservas del Banco Central. Que no quiere créditos condicionados ¡Joder! Y, en efecto, S.E. se ha embarcado en un crédito (no es donación) de más de 500 millones de dólares con Venezuela y Brasil para realizar los proyectos camineros que se harían con esa Cuenta del Milenio. Mientras tanto, por un caminito de acémila, ha enviado a una de sus ministras a EEUU para pedirles a los gringos que nos amplíen el ATPDEA. ¿ATPDEA cuando Bolivia se ha convertido en el edén de la cocaína?

¡Yo no voy a pagar más impuestos! ¿Impuestos para que ´Bolivia pague y Evo incumpla´? Porque eso está pasando: los bolivianos pagamos para que S.E. haga propaganda destinada a perdurarse en el poder embutiéndonos la cosmovisión andina y tratando de tumbar todo nuestro esfuerzo autonómico. ¡Cuando ya le echa mano a los 3.300 millones de los jubilados! ¡Que le pague su abuela!

Buen artículo de Manfredo Kempff. Lealo completo aquí.

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