El carnaval es una fiesta típica e imperdible en la mayor parte de Sudamérica. En lugares como Rio de Janeiro en Brasil, o Santa Cruz y Oruro en Bolivia, el carnaval atrae a miles de visitantes que disfrutan de tres o cuatro días de parranda. El resultado inevitable es que los precios de hoteles, comidas, bebidas y muchos otros bienes en estos lugares se incrementan significativamente. Es una lección básica de Principios de Economía. Al incrementarse la demanda por estos bienes (un desplazamiento de la curva de demanda hacia la derecha) el precio y la cantidad en equilibrio serán más altos. Nada nuevo ni misterioso.

Lo que no deja de sorprender es la constante queja de consumidores y autoridades gubernamentales cuando esto sucede. Como ilustra este artículo de La Razón, el público y algunas autoridades gubernamentales siguen viendo en estos incrementos de precio una inmoral y malvada conspiración.

Hasta el sábado una noche en una habitación doble en un hotel del centro de Oruro costaba Bs 250. Durante el Carnaval el valor se triplicará a razón de Bs 707 por jornada, si acaso la encuentra, porque ahora los centros de hospedaje sólo venden paquetes por tres días a 300 dólares (Bs 2.121).

Para el prefecto de ese departamento, Alberto Aguilar, estos incrementos no se justifican. “La Cámara Hotelera debería tener mayor conciencia, no es que por el Carnaval ellos puedan hasta triplicar el costo. Hasta nosotros tuvimos dificultades para hacer reservaciones para nuestros invitados , ellos (hoteles) sólo nos ofrecen paquetes”, reclamó. Según Aguilar, la Alcaldía Municipal debería regular estos precios.

Regulación de precios? Mala idea.

Supongamos que apelando a su espíritu carnavalero, convencemos a los hoteleros en Oruro a cobrar por habitación lo mismo que venían cobrando antes del carnaval. La primera reacción del público (y el Prefecto Aguilar) es saltar de una pata. Participar del carnaval es ahora muy barato. Muy ¨democratizador” y solidario. De hecho, si antes del anuncio  unas 2000 personas pensaban ir a Oruro para la fiesta, después del anuncio de precios bajos ese número probablemente se duplicaría. Todo el mundo al carnaval!

Pero que pasaría cuando toda esta gente llegue a Oruro y trate de conseguir una habitación en un hotel? Lo más probable es que no la pueda encontrar. A esos precios bajos muchas personas se disputarían el naturalmente limitado número de habitaciones y muchas quedarían en la calle (un problema no menor si se considera el gélido clima de Oruro). Pero sabiendo que las personas responden a incentivos, lo que probablemente pasaría es que se crearía un mercado negro de tarifas. Bajo la mesa, las habitaciones irían nomás a aquellos que estén dispuestos a pagar más. Cómo sino eligirían los hoteles a sus clientes entre toda la masa de visitantes? Los precios se dispararían hacia arriba como antes pero ahora en un mercado negro en el que no existe un marco legal que resuelva disputas.

Que generaríamos entonces con un control de precios: mercados negros, gente en las calles, desórdenes y violencia. Tratar de manipular los resultados generados por mercados libres es siempre peligroso. Los incentivos son poderosos y a los reguladores por lo general les sale el tiro por la culata.

Como lo oye. De acuerdo al presidente Morales se viene ya nomás la madre de todas las batallas: Los Colorados de Bolivia contra los marines estadounidenses. Habra que estar preparados y que no nos agarren a la hora de la siesta.

Puede existir algo más populista que este tipo de discursos? Otra vez “el imperio y sus invasiones” otra vez “la dignidad,” otra vez “las luchas indígenas en el nuevo milenio,” otra vez la “defensa incondicional de los recursos naturales.” La misma cantaleta de siempre que ya ha rebasado cualquier límite de sentido común y prudencia.

Evo vive en una película escrita y dirigida por el mismo y su entorno zurdo trasnochado. Evo se cree genuinamente el héroe indígena de Avatar que salva a su planeta de una invasión terrible del capitalismo. Evo es Evotar y habría que darle el Oscar.

Parece que el actual gobierno boliviano ha encontrado la receta perfecta o el elixir mágico para salir de la pobreza. Es muy sencillo. Lo único que hay que hacer es transformar, a través de decretos supremos, bienes económicos (aquellos que son producidos con recursos escasos y por lo tanto tienen un costo positivo) en bienes libres o gratuitos (!). Cómo no se nos ocurrió antes?

Hace un par de días la Ministra de Cultura, Zulma Yugar, presentó un decreto en el que se norma que los eventos culturales no pueden negociar contratos exclusivos con los medios. La transmisión de estos eventos debe ser libre (lease gratuita) por considerar la ministra que estos eventos son “patrimonio nacional.” Resultado: los folkloristas no podrán pagar los costos de organizar dichos eventos culturales y estos corren el riesgo de no ser producidos.

Ahora es el flamante Viceministro de Deportes, el recordado lateral derecho Miguel Ángel Rimba, el que hará uso de la varita mágica. De acuerdo a esta entrevista, una de sus prioridades es normar que el mundial de fútbol de este año se transmita no por cable sino por canal abierto (lease gratuitamente) en el territorio boliviano. Una vez más, la idea es transformar un bien que normalmente es costoso, en gratuito y así ahorrarle plata al aficionado futbolero.

Ya se imaginarán cuales serán las “consecuencias involuntarias” de la anterior norma. Si la orden o el decreto es impedir la transmisión por cable, lo más probablemente es que las empresas que pensaban comprar los derechos del mundial para Bolivia ya no tengan los incentivos para hacerlo. Perderían plata. Así, el mundial no se vería en Bolivia ni en canal abierto ni en cable. Si el gobierno “negocia” con estas empresas para poner la señal en canal abierto, lo que ultimadamente pasará es que el gobierno deberá comprar los derechos de la señal. Y con qué plata? Con la plata de todos los bolivianos por supuesto. Resultado, los bolivianos (futboleros y no futboleros)  terminarán pagando por ver el mundial con sus impuestos.

Una vez más: nada es gratis y las políticas populistas no pueden cambiar ese hecho usando decretos.

He aquí un gran ejemplo de las consencuencias involuntarias generadas por políticas públicas populistas.

La nueva Ministra de Cultura en Bolivia, Zulma Yugar, acaba de anunciar la emisión de un decreto supremo que “anula los contratos de exclusividad para la transmisión televisiva y radiofónica de eventos culturales de carácter público (incluyendo las famosas entradas folklóricas).” La “noble” intención de la autoridad de gobierno es “democratizar el acceso de la población a esos eventos que son patrimonio del país.”

Acto seguido (el mismo día del anuncio de este nuevo decreto), los folkloristas de Oruro que se preparan para la entrada del carnaval pusieron el grito al cielo. Aparentemente, la entrada del carnaval de Oruro ya subscribió un contrato de exclusividad con una televisora boliviana por US$32,000. El presidente de la Asociación de Conjuntos Folklóricos, Jacinto Quispaya, explicó que “con el dinero que se obtiene por contratos de exclusividad se beneficia al evento cultural en su conjunto y sobretodo a las agrupaciones folklóricas pequeñas que no alcanzan a cubrir todo el costo que implica participar de una entrada de la magnitud del Carnaval de Oruro y podrían desaparecer.”

No les parece fantástico? Un ejemplo clarísimo de que “democratizar” o artificialmente transformar en gratuitos bienes o productos que no lo son (como las entradas folklóricas que tiene un costo de producción significativo), es una quimera. Al final del día lo único que se logra con estos decretos “democratizadores” es poner en riesgo la producción del bien o en este caso el evento cultural.

El periódico La Prensa publicó hace un par de días un artículo del Ministro de Economía boliviano, Luis Arce, con el mismo título de este post. Aunque es muy difícil resumir en una carilla la agenda económica anual de un país, el análisis del ministro Arce en esta publicación nos da una idea de lo que se puede esperar  este año en Bolivia…lamentablemente muy poco.

Arce presenta el argumento de que la agenda económica de Bolivia debería ser una respuesta a la “crisis mundial del capitalismo.” Una crisis que, de acuerdo al ministro, es “estructural” y se manifiesta en una crisis energética (“evidenciada por la enorme brecha de consumo de energía entre los países desarrollados y los subdesarrollados”), una crisis alimentaria (“se evidencia una insuficiente capacidad productiva mundial de alimentos frente a una creciente demanda de éstos”), una crisis financiera (“que estalla el año 2007 y manifiesta sus devastadores efectos hacia el segundo semestre de 2008 y primer trimestre de 2009″), y una crisis climática (“la presencia ahora común de los fenómenos de El Niño, La Niña y otros desastres naturales”).

De acuerdo a Arce, la respuesta boliviana a esta supuesta “crisis mundial del capitalismo” debería:

A) Preservar la sostenibilidad macroeconómica que “demuestre que la izquierda sabe manejar la economía del país.”

B) Profundizar la diversificación de la economía con el objetivo de romper la dependencia casi exclusiva del sector de hidrocarburos. Para esto, Arce propone planes gubernamentales de “industrialización” en hierro, litio, agroindustria, cobre, leche, cartón, papel, cemento, etc. Dichos planes consisten en la creación de varias empresas públicas: Lacteosbol, Cartonbol, Papelbol, Ecebol, etc.

C) Apoyar al sector privado. Arce define a “buenos” y “malos” empresarios y propone que, ahora que las batallas políticas han terminado y las mayores incertidumbres han sido resueltas, los “buenos” empresarios inviertan y generen empleo. El Estado además debería, según Arce, proporcionar subsidios en créditos a través de bancos estatales.

D) Atraer inversión extranjera “bajo las nuevas reglas de juego.”

E) Construir caminos y

F) Optimizar el funcionamiento de la empresa petrolera de Boivia, YPFB.

Propuesta asi, la agenda económica boliviana para el 2010 no permite espacio para mucha ilusión. Veamos:

1) La premisa de que la agenda económica de un país debería ser una respuesta a una supuesta “crisis mundial del capitalismo” es errónea y demagógica. Si por capitalismo entendemos un sistema social que asigne recursos escasos a través de mercados, entonces el capitalismo está vivito y coleando. La asignación de recursos a través de mercados no es una ideología o paradigma sino un hecho, una simple evidencia que no requiere profesamiento de fé. Los agentes económicos responden a incentivos, se especializan de acuerdo a sus “ventajas comparativas,” y se benefician intercambiando bienes y servicios. Esto ha sido asi desde la era de las cavernas. Sistemas sociales que ignoren este principio o peor aún lo traten de reprimir, terminan llevando a sus sociedades a la ruina. Por eso cayó la Unión Soviética, por eso China tuvo que reformar su sistema, y por eso es que la testaruda Cuba se muere de hambre.

El hecho de que las variables macroecómicas (PIB, empleo, etc.) fluctuen a través del tiempo no pone en duda el principio básico detrás del funcionamiento de mercados. El “capitalismo” no solo ha sobrevivido “crisis energéticas” mucho más severas (la de principios de los 70 por ejemplo) o recesiones profundas y largas como la Gran Depresión, sino que también ha permitido que la humanidad desarrolle estándares de vida elevadímos. Contrario a lo que sugería Malthus, ahora tenemos más alimentos que nunca antes.

Pero lo que es aún más importante de entender es que la mayoría de estas “crisis” (como la actual crisis financiera o la Gran Depresión) fueron causadas precisamente por largas intervenciones estatales en el funcionamiento libre de los mercados. La reciente “crisis” en Estados Unidos está intimamente asociada a la reducción artificial de la tasa de interés durante los primeros años de esta década generada por la Reserva Federal. Y como muchísimos economistas han venido argumentando en los últimos años, las causas centrales de la pobreza en Africa, el sudeste asiático y Latinoamerica son la falta de instituciones o reglas de juego que defiendan la propiedad privada y garanticen el seguro funcionamiento de mercados.

Y entrando a los puntos específicos de la agenda del ministro Arce,

2) Aunque es encomiable la intención de defender la estabilidad macroeconómica, habrá que notar que esto implica que el gobierno debe conservar un presupuesto balanceado. La creación de empresas públicas, los subsidios crediticios, y los bonos Juancito y otros ponen esta estabilidad en riesgo. Mientras Venezuela siga subsidiando al presidente Evo, no hay que preocuparse. Pero que pasará cuando Chavez ya no lo haga? Aqui es donde se verá si la “izquierda” no pierde de vista la estabilidad macroeconómica heredada del “capitalismo.”

3) Una diversificación económica verdadera y útil parte siempre del sector privado y nunca del gobierno. Los empresarios son los que realmente saben donde les duele el zapato. Si el cartón industrializado es rentable (por encima de los hidrocarburos), entonces habrán empresarios que se dediquen a ello. Si no lo es, entonces nadie debería hacerlo y se debería importar ese producto de afuera. Los países deben naturalmente dedicarse a su ventaja comparativa y no forzar industrializaciones por el simple afán de industrializar. Si además estos procesos son llevados a cabo por empresas públicas los grados de ineficiencia se multiplican.

4) En la misma línea, proveer creditos subsidiados es cambiar artificialmente el costo relativo de producir un bien. Estos créditos incrementan el déficit fiscal y mandan señales distorsionadoras al sector productivo.

5) También es loable que se intente atraer inversión extranjera. Las nuevas reglas de juego son, sin embargo menos competitivas que las anteriores. Convencer a un empresario privado de invertir en Bolivia es ahora muy difícil. No llegará el presidente con su casco y sus soldados a expropiar la empresa?

6) Optmizar YPFB será posible solo cuando YPFB sea más privada que pública.

En fin, nada de nada. La agenda económica para 2010 carece de un marco analítico serio y no ataca lo fundamental: la necesidad de reglas de juego claras que garanticen la propiedad privada y el libre funcionamiento de mercados; la necesidad de menos gasto público, de menos burocracia y menos corrupción; y la necesidad de reformas serias en salud, educación y el mercado de trabajo que promuevan la iniciativa privada en lugar de reprimirla.

Este post es una joya. Pocas veces uno encuentra una descripción tan realista y descarnada de la tremenda ineficiencia en la que se cae cuando se trata de asignar recursos escasos a través del gobierno y no a través del mercado. 

Tomado de Octavo Cerco:

Allá en el barrio de Ciro están poniendo unos teléfonos, la lista de personas que no tienen el servicio es de 20 pero sólo hay tres líneas disponibles. Me entero, con un poco de tristeza in crescendo, de todo el proceso a través de una de las interesadas. Etecsa no decide quién va a tener teléfono, sino que es una comisión nombrada por el CDR la que “hace un estudio del terreno” y nombra los elegidos.

La comisión inicial, de tres personas, nominó primeramente al presidente del CDR y en segundo lugar al delegado de la circunscripción, el tercer lugar quedó divido entre dos vecinos cercanos a la comisión. El litigio se extendió hasta llegar a escándalo en Etecsa, que los mandó para la casa a ponerse de acuerdo.

Otros vecinos, al ver el problema, se sumaron a la inconformidad. La mujer que me contaba la historia, por ejemplo, me explicaba que ella estaba esperando para hacer su reclamación porque consideraba que ella tenía más méritos en el CDR que los del litigio. El asunto se puso tan crudo que la comisión fue desintegrada y otra nueva puesta en su lugar.

La nueva comisión junto a los vecinos han convocado a hacer una reunión extraordinaria para una nueva selección, que aun no ha tenido lugar pero que se hará sin la presencia de los implicados en el problema. De todas maneras, siempre que se hace la selección y se toma una decisión, uno puede después hacer una reclamación para que se revise nuevamente todo el proceso: se argumenta por qué uno no está de acuerdo y se enumeran los méritos de aquel al que se quiere beneficiar por encima del que fue beneficiado.

Recuerdo cuando repartieron los televisores que la gente la Habana estaba conmocionada por las broncas entre vecinos; sé de amigos que no tenían televisor y prefirieron no participar a tener que fajarse con sus colindantes: trapos sucios, historias viejas, familia en Estados Unidos, comentarios contra el gobierno, número de guardias hechas, trabajos voluntarios, calidad ideológica de los familiares, en fin, cualquier argumento es válido a la hora de explicarle al CDR que el televisor o el teléfono lo merece uno y no el de al lado.

Pero lo peor de todo es que hay gente, como la mujer con la que hablé, a la que le parece justo el proceso. Gente que no ve el triste y doloroso resultado de un sistema que pone a sus ciudadanos como perros sacando un hueso de la basura, que sádicamente se lava las manos e indolente abandera con orgullo la responsabilidad de haber convertido la envidia y la chivatería en los nuevos valores de la revolución socialista.

Una evidencia más de los “aportes” monetarios de funcionarios públicos a la campaña del MAS en Bolivia.

A seis meses de las elecciones del 6 de diciembre, el MAS instruyó en las instituciones públicas un aporte obligatorio, de entre uno y cinco por ciento del sueldo que perciben los funcionarios públicos, para financiar la campaña del presidente Evo Morales, denunciaron fuentes de al menos tres reparticiones estatales.

“El aporte es obligatorio, pero todavía no lo realizamos. Nos informaron que desde agosto aportaremos”, reveló un funcionario jerárquico de un ministerio de Estado.

Ver robo a mano armada 1.

El periódico boliviano La Razón reporta que miles de campesinos de Potosí (en el occidente del país) serán trasladados hacia Pando (en el oriente del país) en una suerte de migración forzosa pagada por el gobierno de Evo Morales. La razón esgrimida por las autoridades del gobierno es que en Potosí no hay tierras cultivables y en Pando las hay en abundancia. La oposición política al gobierno denuncia que el verdadero fin es trasladar militantes del partido de gobierno a regiones tradicionalmente lideradas por partidos opositores. 

Uno no sabe si el afán del gobierno es político (aunque todo apunte a ello) o si el traslado de estos campesinos es un inocente intento de mejorarles su situación económica. Pero más alla de la intención, no hubiera sido mejor dejar que las migraciones respondan a decisiones individuales y no del gobierno? Cómo estar seguros de que los campesinos de Potosí sabrán aprovechar las tierras de Pando? Cómo saber si ellos estarán mejor en Pando en el largo plazo si la decisión de migrar responde a incentivos temporales que vienen del gobierno? Cómo saber si las tierras de Pando no hubieran estado en mejor manos bajo la administración de campesinos de Chuquisaca o de La Paz o de empresas extranjeras? Cómo saber cuál es la asignación más eficiente de esta tierra si se la hace a través de un decreto? Y si nadie quiere comprar las tierras de Pando y su precio es cero, no deberíamos haber visto a estos campesinos migrar hacia allá hace ya mucho tiempo si esto fuera lo que ellos realmente quieren?

Este es un ejemplo claro de que la asignación de recursos escasos a través del gobierno no puede asegurar eficiencia. Si la decisón se hace en cambio a través del mercado, las tierras de Pando hubieran sido compradas por las personas o empresas que más precio estén dispuestas a pagar por ellas. Esto, a su vez, hubiera dado una señal clara de que dichas personas o empresas utilizarán las tierras en proyectos que generan mayores utilidades que los demás postores.

Update: La Prensa reporta que se han iniciado protestas masivas en Pando repudiando el traslado de los campesinos de Potosí hacia ese departamento. Se veía venir.

El presidente boliviano Evo Morales no habla de otra cosa. Es, al parecer, su primer objetivo y mayor obsesión. Por “dignidad,” Bolivia ha renunciado a tratados de libre comercio, ha nacionalizado la mayoría de sus empresas públicas, ha desfavorecido y puesto trabas a la inversión extranjera, y ha perdido ahora el mayor mercado de las exportaciones no tradicionales de Bolivia. Con el fin del ATPDEA (la rebaja de tarifas arancelarias de productos bolivianos en Estado Unidos), Bolivia ha perdido el 60% de las exportaciones a ese país, más de 60 millones de dólares, y más de 46 mil empleos (datos de La Razón). Carísima ha resultado la “dignidad.” Pero claro, como Evo Morales no la paga, sino las familias bolivianas, él seguirá envuelto en su demagogia populista sin que le cueste un peso.

El presidente peruano Alán García finalmente repondió a las múltiples afrentas e intromisiones del presidente boliviano Evo Morales en el manejo político y económico de su vecino: “no es propio del presidente de una nación como el Perú andar respondiendo a gritos de cantina” le dijo García a su par boliviano. Ya antes, García se había referido a Morales como “chabacano.” Excesivo? Poco diplomático? Seguro. Pero es que habría que hacer un compendio de las desentonadas declaraciones de Morales respecto al Perú. Se tendría un guión digno de las mejores películas de Cantinflas. Cuando las palabras no surgen de meditadas y estudiadas ideas sino del odio y rencor automático a quien piensa distinto y se aleja del vagón populista liderado por el venezolano Chávez, estas resultan en…”gritos de cantina.”

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